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Marginados por el grupo – Magazine Des Puig
sábado 27th febrero 2021,

Psicología y estudios

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Marginados por el grupo

posted by Vicente
Marginados por el grupo

Por Xavi Pons y Vicent Marí

     Es posible que nuestro hijo tenga problemas en el colegio, pero no con las materias escolares, sino con sus propios compañeros. El colegio es un microcosmos de la vida real. Allí, la vida no es fácil. Es posible que muchos de sus problemas o de su abatimiento cada vez que vuelve del colegio o cuando tiene que volver tenga que ver con lo que experimenta con sus propios compañeros. Para quien lo vive es una situación difícil que si no se corta a tiempo puede derivar en serios problemas psicológicos. Sin embargo, no conviene dramatizar: Las dificultades que pueda tener un niño para relacionarse con los demás, detectadas a una edad temprana tienen solución. Para ello tan importante es actuar a tiempo como no sobreproteger al pequeño.

     Para un niño es importante sentirse aceptado por otros. El colegio es una etapa importante, no sólo a nivel de estudios, también a nivel social. Un niño marginado o rechazado por sus compañeros o que no tenga amigos con los que compartir tiempo y juegos se sentirá infeliz. Los síntomas son claros e inequívocos: no quiere ír al colegio, se muestra abatido, triste… también podría tratarse de acoso escolar. Hay que distinguir una cosa de otra, puesto que la diferencia es enorme.

     Es muy posible que en el caso de que se sienta rechazado por sus compañeros, esto haya sido provocado por él mismo, aunque muchos padres rechacen inmediatamente esta idea. Si lo razonamos friamente, podremos averiguar la causa sin interrogar al niño: Incluso es posible que bastara con observarlo. Lo más frecuente es que su comportamiento invite al rechazo por sus tendencias agresivas, miente, hace trampas, se niega a compartir, no sabe perder, no quiere integrarse con otros niños, porque es tímido o simplemente porque no tiene la habilidad suficiente para hacer amistades.

     Si sobredimensionamos el problema, el niño lo percibirá como grave o muy grave. Hay que enfrentarse al problema desde la vía de la serenidad y ayudemos a nuestro hijo a hacer amigos. El tiene que aprender, pero nunca hacerlo nosotros.

     Una vez que hemos detectado el problema, tenemos varias opciones: podemos hablar con él, pero esto será complicado, puesto que los niños de edades tempranas no son capaces de reconocer sus propios sentimientos. Reconocen sus necesidades físicas y lo que hacen, pero no que sienten. Si van al cine, la película les gustará por los diálogos o por lo que ven, pero no por lo que les hace sentir.

     Otra opción y la más recomendable es hablar con su profesor o tutor de forma serena para tratar el tema, ya que será el que se encargue del niño cuando sus padres están ausentes. Además, nos ofrecerá una opinión sobre el origen del conflicto así como las posibles alternativas. Estas reuniones se irán manteniendo cada cierto tiempo con el fin de corregir la situación.

     “Los padres deben confiar en nosotros –comenta una profesora-. Los profesores tenemos, sobre todo en la etapa de la enseñanza obligatoria, la función de educadores, además de la instrucción de la materia que impartimos. Creo que en estos casos la colaboración, el contacto y la complicidad entre padres y profesores es muy beneficiosa para el niño, pero a pesar de que lo deseemos, este tipo de situaciones no se resuelven rápido. Son meses de trabajo en el aula, en el patio y en casa, y tiene que ser en los tres sitios por igual. No hay fórmulas mágicas, cada niño es diferente y las personas que le conocemos y estamos cerca somos los que más posibilidades tenemos de poder ayudarle”.

     Dentro de las posibles actuaciones, la que más hay que evitar es entrar en contacto con los otros niños como con sus padres. De eso, si es necesario, ya se encargará el tutor o el colegio. Nosotros como padres nos mantendremos al margen. No podemos enfadarnos con otros niños porque no quieran jugar con nuestro hijo. Cuando todos los niños no quieren jugar con uno sólo, no suele ser problema de la mayoría, sino del que se queda aislado.

     Es importante no presionar u obligar a otros niños a jugar con otro si estos no quieren porque en vez de reconducir la situación, reforzaremos esta actitud de rechazo, ya que lo verán como un castigo y le marginarán más.

     Aunque es imposible que los padres no sufran por los hijos, lo último que debemos hacer es permitir que se esconda tras nuestra figura. Todos sabemos cómo tratan los otros niños a esos que son defendidos por sus padres. Nuestro hijo debe madurar y aprender a defenderse.

     “De hecho es común ver en los recreos a estos niños ignorados por su compañeros en la compañía de un profesor”, comenta un profesor. “Lo que hay que hacer es empujarle, motivarle para que se relacione. Eso es lo que necesita, no que le apartemos del mundo y le compremos una consola para que juegue solo”.

     “Un niño al que marginan sus compañeros, puede tener afectada su autoestima y eso es lo primero que hay que trabajar –dice la profesora-. Cuando pasa por esta mala experiencia se siente muy insignificante y sólo y es una tarea conjunta de padres y profesores hacer que se vea con objetividad y tenga un buen concepto de sí mismo”.

     Los padres debemos reforzar su autoestima con tareas sencillas y felicitándole efusivamente cuando ha terminado con éxito su puzzle o ha hecho sus deberes. Hay que animarle a que haga cosas por sí mismo y aplaudirle por ello.

     Hacer una pequeña fiesta en casa para celebrar cualquier cosa es una buena idea para que nuestro hijo se socialice. A veces, el colegio es un entorno muy hostíl, pero su casa no. El estará en su territorio. Quizá al principio no tenga a muchos amigos que invitar, pero se puede empezar por primos o vecinos, y poco a poco, incluír a algún compañero de clase. En este caso puede ayudar el profesor, y hablar en clase de la magnífica fiesta que ha hecho o decir a los padres de sus compañeros para que les animen a asistir a la siguiente.

     Es importante ír despacio. Hay que poner nuestros esfuerzos en que no desarrolle fobia a ir al colegio y que no se sienta desplazado del grupo, y eso no se consigue en un día. Tiene que ser un trabajo constante que empiece con pequeñas cosas en las que ayudamos “entre bastidores”, para ír dejando que sea él mismo quien consiga sus propios logros. Nuestra función es, sobre todo, reforzar su autoestima y hacer que se sienta seguro de sí mismo.

     Desesperados por conseguir sentirse aceptados en un grupo, hay niños que son capaces de regalar sus juguetes más preciados a cualquiera que pase a su lado. Este comportamiento no debe permitirse bajo ningún concepto, ya que aprendería a entablar relaciones a partir de lo que posee. Además, esto no le hará conseguir amigos, sino chantajear. Hay que enseñarle que la amistad, al igual que todas las relaciones humanas saludables, es un toma y daca. Nuestro hijo debe saber que sus amigos deben hacer cosas por él. La amistad no se compra ni se vende. Lo importante es que se relacione sin importar la cantidad, sino la calidad de esas relaciones. Hay adultos que tienen muchos amigos, otros que sólo un puñado y eso no les hace mejores ni peores personas.

Trucos de profe

– Nunca les siento de uno en uno ni con el mismo compañero; procuro hacer mesas de cuatro o cinco que rotan.

– Mando muchos trabajos grupales y trato siempre de alabar en público las habilidades de todos los alumnos.

– Es importante que no parezca que favorezco a ninguno en particular para que no haya rivalidades, pero cuando he tenido un caso de discriminación me las arreglo como puedo para que el niño apartado destaque en clase positivamente de cara a sus compañeros.

– Cada semana hacemos alguna actividad en grupo donde toda la clase debe jugar junta para conseguir ganar y, aunque empiecen con reticencias, acaban colaborando todos.

– Si pillo a algún grupo rechazando a un niño, intento sin regañar que experimenten empatía hacia él. Por ejemplo, preguntándoles cómo se sentirían en su lugar o qué harían si les pasara lo mismo.

Cortesía de www.mennta.es

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